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¿Qué vino para la ensalada?

Maridaje

¿Qué vino para la ensalada?

Un blanco seco de acidez viva, un espumoso o un rosado. La ensalada lleva vinagre o limón, y un vino sin acidez se queda dulzón y blando enseguida.

La ensalada tiene mala fama para maridar y por un solo motivo: el ácido del aliño. Cualquier vino con menos acidez que el plato sabrá insípido. La solución no es renunciar al vino, sino subirle la acidez y bajarle el cuerpo.

La regla curta

Ensalada verde con vinagreta. Un blanco seco, joven y ácido. Cuanto más vinagre, más acidez necesita el vino.

Con queso de cabra o fresco. La combinación más agradecida: blanco seco o espumoso. El queso aporta grasa y el vino la limpia.

Con atún, anchoa o salazón. La sal pide acidez y burbuja. Un espumoso seco va de cara; un rosado también.

Con pollo, beicon o frutos secos. Una ensalada con cuerpo ya aguanta un blanco con crianza o un rosado con estructura.

Con escalivada o verdura asada. El asado cambia el plato. Aquí un tinto ligero, servido fresco, empieza a tener sentido.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué el vinagre se lleva mal con el vino?

Porque tiene más acidez que el vino y le roba el protagonismo. Si puedes, aliña con limón o con menos vinagre y elige un blanco ácido.

¿Hay algún tinto que funcione?

Solo con ensaladas de verdura asada, carne o frutos secos, y siempre un tinto ligero y servido fresco.

¿Y un espumoso?

Es la apuesta más segura. La burbuja y la acidez aguantan casi cualquier aliño.